Además de un evento exclusivo pensado para disfrutar de sus seres queridos más cercanos, Lali Espósito y Pedro Rosemblat tuvieron detalles con los invitados que les recordaron lo divertidos que son hasta en el día de su casamiento.
Desde remeras estampadas con frases representativas de la historia de la pareja, encendedores y un logo especial inspirado en su anillo de compromiso, hasta cámaras desechables para inmortalizar los mejores momentos de la fiesta. Por si fuera poco, sorprendieron a todos con «LALIKAL», su propia bebida pensada para «revivir» al día siguiente, elaborada con agua, coco y miel bajo la promesa de que «mañana me lo vas a agradecer».
Una fiesta en formato analógico
Lejos de la tónica habitual de las bodas modernas, la pareja implementó una estricta política de cero celulares para garantizar que todos estuvieran presentes en el momento.
Para que la noche no quedara sin registros, cada invitado recibió una cámara fotográfica descartable junto a una tarjeta que aclaraba:
“¡Una cámara para vos! Te elegimos para que nos ayudes a capturar todos los momentos divertidos de esta fiesta. Acordate de prender el flash antes de cada foto. Son 27 fotos. ¡A darlo todo!”.
Kit post-fiesta y sus chistes internos.
El sello distintivo de los souvenirs fue la complicidad y el desparpajo. Los novios obsequiaron remeras blancas que jugaron con la ironía con frases como: «Yo fui al casamiento del novio de Lali» o el famoso «Ni en pedo me caso», de las viejas entrevistas en las que Lali descartaba por completo pasar por el altar.
Pensando en la recuperación tras la celebración, el kit de supervivencia incluyó la lata de “LALIKAL”, cuya fórmula detallaba las proporciones justas para rehidratar el cuerpo “100 de agua, 30 de coco y 10 de miel”.
Románticos y detallistas: el monograma secreto
Detrás de las risas y la ironía, el diseño de la boda guardó un profundo significado romántico. Toda la papelería del evento llevó un isotipo exclusivo: una L encerrada en un círculo y una P dentro de un cuadrado, entrelazadas a la perfección. Replicando exactamente la geometría del anillo de compromiso que Pedro le regaló a la cantante, uniendo sus iniciales a través de dos piedras —una circular y otra cuadrada— enfrentadas en una misma alianza.





